El actual entrenador del Deportivo Sarmiento decidió cambiar algo más que su apellido. Dejó de lado el Bustos maternal para incorporar el Conde de su padre, con quien logró revincularse “de grande”. Hoy cuenta una historia que comparte con sus hijos quienes también modificarán su documento a partir de ésta decisión de vida.
El “Chaca” tiene 43 años y la “rompió” inclusive jugando en Primera División. Fue la “joyita” del Depo hasta su llegada a la Comisión de Actividades Infantiles donde escribió su propia historia de amor: ascendió a la B Nacional hasta su salto al profesionalismo: Aldosivi, Argentinos Juniors, San Martín de Tucumán, Independiente Rivadavia de Mendoza y Gimnasia de Jujuy.
“Hace mucho que sentía que debía hacerlo, pero no encontraba el momento. No es algo que uno hace de un día para el otro. Es una decisión que venía madurando desde hacía tiempo”, explicó en diálogo con el programa Fair Play.
“El trato –sostuvo- con mi papá que se llama Néstor Conde fue siempre lejano, muy esporádico. De chico lo conocía, sabía que mi papá era él, pero no había relación. Siempre estuve en conocimiento pero faltaba el vínculo. No estuvo en los momentos importantes, no estaba en la tribuna cuando yo jugaba. Y eso, quieras o no, deja marcas”, relata.

Asume que ese vínculo casi inexistente durante gran parte de su vida, se logró corregir con el paso del tiempo y con la perspectiva de tener una familia propia, que permitió despejar dudas; quitarse la coraza y al final, abrir el corazón.
“El vínculo se fue fortaleciendo y con él, la necesidad de cerrar un ciclo y abrir otro. Teníamos trato, pero nos faltaba algo fundamental: compartir un apellido. La identidad también pasa por eso. Lo más difícil fue contárselo a mis hijos. Uno de adulto entiende las cosas de otra manera, pero los chicos sienten distinto. Lo hablamos en familia y entendieron que era una decisión que nos hacía bien a todos”. Y los tres herederos también adherirán cambiando su DNI y avalando la decisión de su padre.
El “Chaca” explica que su padre tiene 86 años y que la vida le plantea la necesidad de tomar una decisión así. Y compartir lo que quede, desde otro lugar. “No sé cuánto tiempo nos queda, pero quiero que lo que venga sea desde el afecto, sin reproches. Perdonar es liberarse. No sirve traer el pasado a la mesa si eso va a empañar lo bueno que estamos tratando de construir”.
“No es –resumió- solo un cambio de apellido. Es un cambio de historia y de sentido de pertenencia. No vamos a borrar nada, pero sí vamos a escribir una nueva parte de nuestra vida, con identidad y con verdad”. El Bustos quedó atrás y el nuevo Conde le da lugar al hombre que además de transmitir desde un vestuario, mira la vida desde el mejor lugar.
Foto Facebook Deportivo Sarmiento.









