El club por sobre todas las cosas. En Chenque el flamante campeón invicto del Austral, lo individual parece quedar en un segundo plazo. Y por el contrario, el amor por la camiseta y la tradición de un equipo ultraganador, sobrevuelan en cada entrenamiento. Juveniles organizaron un “banderazo” futbolero quizás pero que en la práctica previa de la final ante Comodoro RC, representó la inyección que elevó todavía más la motivación.

Existe un recambio generacional; entrenadores comprometidos, humildad y la idea de defender y tacklear en cada metro de la cancha. Malcom Paz es uno de los jóvenes “veteranos” que tiene el Celeste, el que se sostiene desde hace décadas y se ha convertido en un referente de los M-18 en proceso de formación que en muchos casos ya integran el Plantel Superior. “Fue un partido durísimo, hubo muchas amarillas y lo pudimos cerrar. Este equipo tiene la virtud de correr siempre por más que estemos tres jugadores abajo. Nadie baja los brazos y creo que eso se notó”, resumió Paz.
Chenque debió reacomodar su vitrina en el 2024. Festejó en el Oficial; el Austral y clasificó para el Regional. “Fuímos objetivo por objetivo, primero queríamos estar entre los cuatro mejores del Austral y lo hicimos, invictos. Y queríamos ser campeones. Lo logramos y es un premio al trabajo que realizamos”.
“Eran ochenta minutos y la verdad, pensamos que al márgen de quien gane o pierda, no es la muerte de nadie. Lo disfrutamos porque esa era la idea. Y no pensamos qué iba a pasar. Los chicos del club hicieron una fiesta increíble, hace una semana que estaban organizando todo; se pusieron el equipo al hombro porque viven el club, tanto o más que nosotros”, destacó el medio scrum.
“Tenemos muchos juveniles y muchos terminaron debutando. Ese es el espíritu de éstos. Son hijos del club y como lo soñamos alguna vez quieren jugar al menos un partido en Primera”, dijo Malcom Paz quien fue parte del plantel campeón del único Austral ganada en el 2019 y las dos finales perdidas ante Portugués y el año pasado, ante Bigornia.





Por su parte Gonzalo Bahamonde, octavo y capitán del equipo, respaldo el soporte colectivo que tuvo Chenque a lo largo del Austral y haber suplido con carácter a las bajas que por lesiones se dieron en el equipo.
“El plantel es largo y todos le meten energía. Llegamos siempre a instancias finales y todos los que estamos en Primera y M-18 dejamos todo cuando nos ponemos ésta camiseta. Chenque tiene un ADN que es dejar todo en el partido cada vez que se pone la camiseta. Y eso se siente”.
“Sufrimos un poco en el scrum en el primer tiempo y cometimos muchos penales. Confiamos mucho en lo físico, estuvimos entrenando muy fuerte y en general en el Austral, aguantamos los primeros tiempos y terminamos definiéndolos en el complemento. Tenemos aire y el suficiente recambio”, dijo Bahamonde.
“Si jugamos un poco más ordenados, nos iba a ir mejor. Corregimos algunas cosas en el apoyo y gracias a eso, pudimos llevarnos la final. Los integramos a los más jóvenes, nunca hacemos diferencia y simplemente, les damos confianza para que se animen a jugar”.
Bahamonde celebró el segundo torneo Austral obtenido por el club. “Para muchos de nosotros fue una revancha porque se nos había escapado el año pasado. Lo mejor es que ganamos, somos campeones y lo más importante es que además pudimos divertirnos”.









