Leo Herrera: “Se logró algo histórico que ojalá se vuelva a repetir”

A 23 años del ascenso de la CAI al Nacional B, Leonardo Herrera recordó una temporada inolvidable en la historia del fútbol comodorense. Aquel 19 de mayo de 2002, en una tarde fría y con una cancha empapada por la lluvia, el equipo logró llegar a la segunda categoría del fútbol argentino con una convicción que rompió contra todos los pronósticos y candidatos.

Jere Araya

mayo 19, 2025

Una de las gestas deportivas más importantes en la historia del fútbol comodorense pudo vivirse hace más de dos décadas, y Leonardo Herrera, referente de aquel plantel, rememora con emoción el camino recorrido, las adversidades superadas y el legado que dejó aquel equipo. Desde entrenar en canchas de tierra hasta las interminables rutas del país, pasando por el prejuicio de los rivales y el empuje colectivo.

“La verdad son sentimientos encontrados, emociones”, arrancó en diálogo con Mamba Sport, al comenzar a recordar aquel 19 de mayo de 2002, la tarde en que la CAI logró el ascenso al Nacional B. “Lo que más tengo fresco en mi mente, es el frío que hacía ese día. La semana previa llovió mucho en Comodoro, había mucha agua en la cancha y se complicó el partido. En algún momento se especuló con suspenderlo, pero no se podía, Ben Hur ya estaba acá”.

Victoria ante Ben Hur de visitante en la primera rueda del Hexagonal. La CAI fue imparable en la ronda final.

A pesar de las condiciones climáticas, el escenario fue imponente. “Ese día cuando entramos a la cancha, fue algo que nos sorprendió gratamente: ver el estadio colmado de gente como nunca antes, al menos para mí. Fue algo tremendo”, recordó.

El partido fue tan disputado como el largo camino recorrido hasta llegar a esa final. “Fue duro, trabado. Miguel Kosciuk tirándose de palomita, patadas voladoras, José (Tabares) aguantando arriba. Yo jugué en la mitad de la cancha, el ‘Colo’ Domínguez jugó atrás, usábamos línea de tres”, rememoró, dando cuenta de la intensidad y entrega con la que se vivió cada minuto de ese encuentro decisivo que terminó 1-1 y que por diferencia horario con otros partidos, hizo que el “Azurro” festeje en la intimidad, horas más tarde.

“Teníamos cabeza, muchas ganas de trascender en el fútbol”

La campaña de ascenso no solo fue dura por lo futbolístico, sino por las condiciones en las que se disputaba el torneo. “La primera etapa era armada por regiones, pero nosotros éramos los que estábamos más alejados de todos. Éramos un club joven, desconocido para muchos”, teniendo en cuenta que en la primera fase, el «Azzurro» tuvo que trasladarse a Mar del Plata, Mendoza, Córdoba, San Juan. Para en el hexagonal, ir a Tucumán, Formosa, por ejemplo.

El desconocimiento de la CAI por parte de los rivales se transformaba hasta en burla en las canchas rivales. “Se nos reían del nombre del club, en algún momento nos hicieron cantitos las hinchadas. Pero después nos veían jugar y se daban cuenta de lo que éramos. Teníamos una cabeza, unas ganas de trascender en el fútbol, y eso se notaba”, remarcó.

Herrera y su trayectoria con la CAI en el Nacional B. Fue un referente.

“Hemos sufrido con el arbitraje, no había contratos, se era semi profesional, éramos jugadores amateurs. Pero con el cuerpo técnico que tuvimos —Marcelo Fuentes a la cabeza, Pocho Portalau, el profe Martín De León— trabajamos muchísimo. Ellos hicieron que nos formáramos como profesionales sin firmar contrato. Fueron tres años de trabajo duro”, afirmó.

El valor del ascenso

Más allá del logro en sí, Herrera resalta lo que representa un ascenso para todos los que integran un club. “Lo nuestro era por pasión, porque nos movía el corazón, las ganas de tener esa estrellita. Un ascenso es un ascenso, en la categoría que sea. Es el orgullo más grande que uno puede tener como futbolista”.

Y además sostuvo que, “se jerarquizan todos con el ascenso: cuerpo técnico, el utilero, el masajista, la gente del club, todo el mundo. Siempre ascender te mejora”.

La unión del grupo fue otro factor clave. “Se logró tanta comunión en ese equipo. Viajar tanto nos fortaleció. Armamos un equipo, realmente un equipo de trabajo que tiraba para el mismo lado. No todos teníamos la misma mentalidad en algunas cosas, pero dentro de la cancha nos defendíamos a muerte. Así era. Entonces, se logró algo histórico y que ojalá se vuelva a repetir”.

Dato saliente: prácticamente en un 70% u 80% el plantel estaba conformado por jugadores de Comodoro y la región. Entre los foráneos se encontraban: Miguel Kosciuk, José Tabares, Germán Cáceres, Darío Aguilera, Alejandro Luna, Hernán Bonetti, entre otros y no más.

Herrera finalizó con una reflexión sobre el presente y futuro del fútbol comodorense. “Tenemos potencial con los jugadores de la zona. Hay que laburar, buscarle la vuelta para dar un salto de calidad otra vez y que podamos volver a tener un representante en el Federal A o en la Primera Nacional. Eso volvería a jerarquizar la zona”.