El moreno parece llevar el ritmo en la sangre, le fluye y le nace como una expresión de felicidad. Y el bailecito cafetero se viene repitiendo muy seguido y por eso Bayron Zamir Ortíz Bolaños siente que la pelota lo acerca a su tierra, allá en Cali, Colombia.
Hincha del América, sin ser un delantero natural pero disciplinado a las indicaciones del “Profe Cuqui” quien vio en él, la velocidad y la contundencia para jugar “bien ahí”, siendo una pesadilla para los defensores. A los dieciocho años, está lejos pero se siente cerca. “Vamos partido a partido, confiando en Dios. Hay que seguir trabajando, siempre pensando en el partido que se viene”.
“La CAI es puntero porque es un equipo muy sólido y muy contundente. Lo más importante que tenemos es el juego colectivo” reconoce Ortíz quien ya lleva convertidos cinco goles en una campaña invicta y con números perfectos. “Tenemos un gran trabajo colectivo, somos intensos con y sin la pelota y a todos los rivales los desgastamos. Nunca nos apresuramos y trabajamos cada partido. En cuanto a mi balance personal, estoy contento porque siento que le estoy ayudando al equipo y lo más importante, se nos están dando los resultados. No soy delantero pero me probaron ahí por mi velocidad y me vieron cualidades. Por suerte, se están dando las cosas de gran manera”.

El colombiano de la CAI asume que la adaptación le ha resultado sencilla porque en el club se dan todas las condiciones para que éste proceso no sea traumático. “Me dan todo y me hacen las cosas más fáciles y más cómodas. Además tengo buenos compañeros y un gran grupo. La ciudad?. Solamente un poco de viento y de frío pero muy bien igual”.
Byron mencionó a tres hermanos, una sobrina y a su mamá como un soporte afectivo que trasciende los kilómetros. “Elegí venir a la Argentina a través de mi representante. Me dijo que me iba a ayudar muchísimo en lo personal porque acá el fútbol tiene una disciplina muy buena para formar futbolistas. Dijo que se me iban a abrir muchas puertas y que iba a crecer como persona y como jugador”.
Fotos: Mary Lagoria









